Dice el diccionario de la RAE que una mascota es una persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte.
En 1968 se celebraron en México los Juegos Olímpicos: los primeros que se celebraban en un país en vías de desarrollo, los primeros en los que se sometería a los participantes a controles antidopaje... y de feminidad. Y los primeros en tener “mascota”.
México, 1968. Trono-Jaguar:
Este jaguar sin nombre se convirtió en el precursor de una tradición inexorable para toda ciudad aspirante a organizar los Juegos, de mayor importancia que el paseíllo flamígero: el diseño de la Mascota Olímpica.

Grenoble, 1968. Schuss:
El esquiador cabezón de Grenoble lo mismo vale para los juegos de invierno que para un campeonato de golf... o para un festival de cine porno.
Munich, 1972. Waldi:

El teckel o perro salchicha es considerado por muchos la primera mascota olímpica de carácter “oficial” –desmereciendo la iniciativa mexicana– por su amplia producción y comercialización.

Montreal, 1976. Amik:
Un castor negro con banda de “Miss”, uno de los animales simbólicos de Canadá. Amik (castor) representa el trabajo duro y paciente.
Innsbruck, 1
976. Schneemandl:
Un muñeco de nieve cefalópodo con sombrero que representa –supongo– el frío que hace en los inviernos Austriacos. A mi me recuerda al gran Phantomas.
Moscú, 1980. Misha:
El osito Misha fue la primera mascota olímpica en viajar al espacio y en aparecer en sellos postales. Es también la primera de mi generación y, posiblemente, la más popular.
Lake Placid, 1980. Roni:
El mapache neoyorquino no simboliza nada, sólo es un mapache de clase alta al que le gusta practicar todos los deportes de invierno. Eso sí, siempre con el mejor equipamiento del mercado.
Los Ángeles, 1984. Sam:

Un águila calva, símbolo nacional de los Estados Unidos, vestido como el otro símbolo nacional norteamericano: el Tío Sam.
I WANT YOU FOR U.S. OLIMPIC GAMES.
Sarajevo, 1984. Vuchko:
El lobo yugoslavo, animal temido, odiado y cazado hasta el borde de la extinción, toda una premonición sobre el futuro de esta bella ciudad.

Seúl, 1988. Hodori:
Un tigre simpaticón tocado con un sangmo, sombrero que se usa en una danza tradicional coreana haciendo girar la cinta que lleva.
Calgary, 1988. Howdy y Hidy:
Dos osos polares, símbolo de la hospitalidad canadiense, vestidos de vaqueros. Fue la primera vez que se usaban dos personajes como mascotas principales.
Barcelona, 1992. Cobi:
El pobre perrito que atropellaron antes de empezar los juegos. Mientras que los españoles esperaban algún animal típico –como el toro, el cerdo o la cabra–, el comité se decidió por el inefable diseño de Mariscal. Manda huevos.
Albertville, 1992. Magique:

Un “hombre-estrella” vestido de azul y con lo que parece el típico fez turco de color rojo. Todo un logro al superar el mal gusto de los juegos de verano de ese mismo año.
Lillehammer, 1994. Haakon y Kristin:
Dos niños vestidos de noruegos medievales. Estos fueron los primeros humanos que hacían de mascota para unos Juegos Olímpicos.
Atlanta, 1996. Izzy:
What is it? Whatizit fue su primer nombre, pues desde las primeras fases de diseño sabían que esto no se parecería a nada concreto. Yo siempre pensé que era una gota de agua.

Nagano, 1998. Sukki, Nokki, Lekki y Tsukki:
Los búhos de Japón... La popularidad de Cobi hizo estragos en el gusto de los diseñadores de mascotas y en Nagano no iban a ser menos.
Sydney, 2000. Olly, Sid y Millie:
La cucaburra, el ornitorrinco y el equidna...
[...] el mundo quería un canguro y un koala pero el comité no.
Salt Lake City, 2002. Powder, Copper, Coal:
El conejo, el coyote y el oso... representan el lema olímpico “Citius, Altius, Fortius”: más rápido, más alto, más fuerte...
Atenas, 2004. Ath
enà y Phèvos:
Los muñecos de arcilla con nombres de dioses. Símbolo de la tradición griega, cuna de las olimpiadas. El horror hecho mascota.
Turín, 2006. Neve y Gliz:

Una bola de nieve y un cubito de hielo antropomorfos, hermanos y residentes en Turín. Estéticamente presentan una mejora sustancial con respecto a los atenienses, pero como icono es lo mismo de siempre: el frío invierno.
Beijing, 2008. Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying, Nini:
Pez, panda, fuego olímpico, antílope tibetano y golondrina. Llevan los colores de los cinco aros y el conjunto se llama Fu-wa. ‘Bei-jing huan-ying ni’ se traduce como “Beijing te da la bienvenida”. Muy guapos, sí.

Vancouver, 2010. Sumi, Quatchi, Miga:

El espíritu guardián, el sasquach y la osa marina. Tres personajes basados en la mitología aborigen de Canadá.
En 2012 se celebrarán en Londres (Reino Unido) y en 2014 serán en Sochi (Rusia). Ya veremos con que nuevos diseños nos sorprenden.